Cohen

 

Estoy escuchando melancolía

y belleza en la extraña voz

de un tipo llamado Tom Waits.

 

Me lo recomendó Leonard Cohen,

sin querer y de manera póstuma,

leyendo desprevenido acerca de

su nuevo libro de poesía.

 

Entre el sonido armonioso,

lento y agradable,

más los inteligentes

versos de Cohen y ese

árbol de hojas amarillas,

que antes fueron verdes,

mirando hacia mi ventana,

¡estoy feliz!

 

Ahora se que si te amé,

que la expresión del amor

está en el lugar correcto,

dentro de ti y de mi…

y de todos

los que miran curiosos

por su ventana

al árbol amarillo que

nos recuerda morir en otoño

y renovarse en primavera.

 

Amante, amante

disfrutemos el

invierno,

más cerca, más íntimos.

 

Quizás eso diría Cohen,

con sus pausas encarnadas en

su melodiosa voz,

a la vez ronca y extraña.

 

La que tomaré hoy,

prestada, para decir,

amante ven,

amante amémonos

en otoño.

 

Jesus Lira

QUIERO

Quiero

Quiero

 

Quiero tomarme un descanso

de la angustia que me causa

tu presencia…

 

De la ansiedad que me causa amarte,

de la zozobra de tenerte

y no tocarte,

de mirarte desde cerca…

que es tan lejos.

 

Quiero tomarme un descanso

de tu presencia arrasadora de mi fe,

quiero tomarme un descanso

de amarte.

 

Quiero mañana despertar

sintiendo tu presencia,

tu perfume, tu dulzura…

pero en calma.

 

Quiero tomarme un descanso

de tu mirada profunda

que me hace naufragar en dudas.

Tomar un descanso para llegar a ti.

 

Quiero recuperar la inocencia

que me quitaste con tu voz,

dejándome sin defensas,

rendido en tus brazos.

 

Quiero tomarme un descanso,

un día más de descanso

antes de volver a amarte.

 

Jesús Lira

El camino del pionero

El camino del pionero

 

Hay tantas estrellas

iluminando la noche, 

que extasiado

decide caminar sin rumbo,

pero con la certeza

de que al amanecer

habrá un nuevo

lugar para morar.

 

Atrás dejó todo,

incluso el beso húmedo

de esos labios

que una vez

le hicieron soñar

que la vida

tenía un comienzo y

un fin en la suavidad de sus manos y

en la ternura de su voz.

 

Dejó todo atrás,

porque adelante

estaba el camino

inexplorado y desconocido.

 

La aventura de empezar

le subleva el alma,

le inquieta y le regocija

en la incertidumbre

de la belleza que lleva

dentro para compartir y

que es tuya también.

 

…y aunque los miedos le acompañan,

rompe la maleza con sus manos,

pisonea el barro,

el mismo que lo contiene,

hasta convertir la senda

en su propio camino.

 

Se sacude el polvo

y espera...

 

Ahora el mar

y las estrellas

se unen en el horizonte,

amanece y

el camino del pionero

está abierto.

 

El sudor, las lágrimas y

el cansancio son su ofrenda,

son las semillas de amor

que harán florecer la tierra.

 

Son su regalo

para la vida que

has de vivir.

 

Jesús Lira

La cesta de amor

La cesta de amor

 

Hay un olor de amor

en esa cesta de cebollas

que rebosante de vida,

con sus brotes tiernos,

es testigo de tu mirada y la mía,

de la confidencia rutinaria de tenernos.

 

Cuanta belleza en un solo espacio,

cuanta vida florecida y floreciente.

Cuanta agua para naufragar en silencio,

cuanto silencio entre tu mirada y la mía.

 

También de nosotros es ese espacio,

ocupado por tallos incipientes,

verdes, frescos y fragantes

de un olor mal amado,

ignorado a veces y que no se va,

que se queda entre el filo del cuchillo,

la tabla de cortar, mis dedos y tu voz.

 

Hay un aroma que se sabe esparcido en sus retoños

transformados, descubridor de la vida,

de ternura desbordada sin tocarnos,

deleite de los sentidos,

fragancia de hogar contigo

...y conmigo,

en una mañana cualquiera y eterna.

 

Jesús Lira

Abril 2021

Hojas de Otoño

 

Hojas de Otoño

 

Apiladas en mi alfombra,

hojas de otoño

atestiguan el transcurrir de

la vida en su florecimiento

y decadencia.

 

A ratos las miro juntas,

como almas que danzan al mismo ritmo,

vivas,

a rato secas,

pero hermosas todas.

 

Si las vieras te asombraría

su belleza,

hay rojas y amarillas,

naranjas y verde quemado,

unas más oscuras que otras.

 

Unas hablan de pasión encendida,

otras de tiempos idos,

algunas son indiferentes,

como transeúntes perdidos,

esos que caminan

sin saber a dónde van.

 

Esos que algunas vez creyeron

y lloraron, esos que dijeron nunca más,

esos que se convirtieron en

hojas marchitas.

 

Miro por mi ventana y

allí está el árbol de la esquina,

ese que una vez fue

frondoso y amarillo

ahora está seco.

Solo le queda una hoja que

con un movimiento

acompasado parece

decirme adios.

 

Quizás como yo,

medita sobre el dolor de las

hojas perdidas o de los años

antaños que ya se fueron

con sus glorias

quién sabe a dónde.

 

Miro la alfombra multicolor

y pienso en ti,

miro las hojas

y quisiera hacer un

regalo a tu ausencia.

 

Las tomo en mis manos

las estrujo con fuerza hasta

convertirlas en un polvo mágico.

Las esparzo por el aire y

al caer dibujan tu sonrisa

y me traen tu aroma de amor,

de pasión, de vida que

se despide en otoño.

 

Jesús Lira

Y pasó de nuevo…

Y pasó de nuevo…

 

Cuando te vi de nuevo, sentí

que algo pasaría entre

nosotros… y pasó.

 

Sentí el vértigo del

apostador combinado con la

pasión del amor.

 

Y paso de nuevo… pasó que

gané, todo cambió de color

y todos los olores eran tú.

 

Cuando te vi de nuevo, gané

el premio mayor, ya no fui

más un mendigo.

 

Se instaló en mí el amor, tu

sonrisa a veces ingenua y

picara a la vez, todo lo cambió.

 

Y pasó de nuevo… que me

enamoré de tu mirada.

 

Y pasó de nuevo, que

desperté sin tu presencia,

pero en mí quedó tu esencia.

 

Ya no soy más ganador y

desde ayer sólo mendigo de

tu adiós.

 

Y pasó de nuevo… que sigo

siendo rico, porque me quedó

el recuerdo de tu amor.

Jesús Lira

 

Adiós José

 

Adiós José

 

Hoy me he despertado

entre la tristeza y la alegría o

la alegría y la tristeza,

que a fin de cuentas

son extremos que dan la vuelta

y se tocan como en un círculo.

 

Aquí el día es gris,

la temperatura es muy fría,

y te has marchado

dejando congelados los sueños,

los recuerdos, las esperanzas.

 

Es extraño estar lejos y

sentir el dolor de la partida

de un amigo a cientos de kilómetros.

 

Reflexiono en mi soledad

respecto de la tuya y

pienso en la satisfacción del valiente,

que se arriesga a mares desconocidos

para conquistarlos,

dejando incluso la vida en el intento pero,

mejor aún, marchando libre.

 

Ahora vuelas y cantas a gusto,

nada puede detenerte.

Nada te ata, eres más libre

que  nuestras gargantas roncas,

que nuestros ojos tristes.

 

Jesús Lira

Septiembre 2018

Quizás no esté

Si llegas y no estoy,

te dejé la llave donde tu sabes.

 

Ya voy en camino,

me fui, no se a dónde…

a algún lugar donde puedas estar.

 

Tal vez se crucen nuestros caminos,

quizás hasta rocemos nuestros

cuerpos entre la multitud

como compradores en el mercado.

 

Quizás tu fragancia inconfundible

me llegue en el aire y piense en ti,

tal vez estés justo a mi lado y no te vea.

 

Más, como no llegaste

me fui a buscarte.

Tal vez no vuelva,

quizás me pierda…

quizás retorne.

 

Si te cansas de esperar

deja una nota en la puerta,

sólo un trozo de papel,

amarillo o blanco, da igual.

Asegúrate que no lo

despegue el viento.

 

Dime sólo que viniste,

que me amaste y te fuiste.

No lo firmes, sólo escribe “Amor”,

yo conozco el trazo de tus letras…

Jesús Lira

AMANECIO DESPACIO

 

Amaneció despacio

Cuando la noche llegó a su fin,

mis manos rodeaban tu

cintura y mi cabeza

descansaba en tu espalda.

 

No sé si te habías dormido

con los ojos abiertos, si

suspirabas o roncabas por

que el estado de mi mente

era nebuloso.

 

Tal vez estaba soñando y el

bamboleo suave de tu

respiración se me había

confundido con el sonido

del mar.

Total, eran muchas las

noches que desde nuestro

balcón la luna se convertía

en cálido sol.

 

Así, con mi oreja pegada a

tu espalda, tu corazón me

cantaba, lento y tierno

hasta quedar dormidos.

 

Así, amaneció despacio.

 

Jesús Lira

Mayo   2020